viernes, 2 de marzo de 2012

 
Conducta Emocional del Docente en el Siglo XXI        
 Es muy cierto que en el siglo XXI, el rol del profesor no se limita a la transmisión de conocimientos subido a un atril impartiendo clases magistrales, sino que los profesionales de la educación actual deben promover un nuevo perfil del educador debido a los cambios sociales y económicos en los que estamos sumergidos.


        Es por ello, el profesor debe incorporar las competencias emocionales exigibles como modelo y promotor del desarrollo de la inteligencia afectiva. En la sociedad actual al profesor se le pide, por parte de la comunidad educativa, que disponga de ciertos rasgos emocionales que formen parte de su perfil profesional. Estas funciones emocionales, en la vida diaria de un centro escolar, ya suelen llevarse a la práctica en las interacciones docentes del profesor con el alumnado o incluso con los demás agentes educativos del Centro. Si bien, es probable que el docente, en ocasiones, no tome verdadera consciencia del proceso ni del impacto emocional en dicha interacción.
        En este sentido, los profesionales de la educación debemos tomar consciencia que realizamos inumerables manifestaciones verbales y conductuales a lo largo de una jornada escolar, las cuales a su vez contienen una elevada connotación emocional. Y que estas manifestaciones verbales y emocionales son percibidas interpretadas y a su vez experimentadas por el alumnado promoviendo diferentes cambios en su estado de ánimo.
         De esta manera, el rol del profesor del siglo XXI se podría definir como el rol de tutor emocional del alumnado, en donde el docente toma consciencia de la importancia que las emociones tienen en el proceso de enseñanza-aprendizaje del alumnado, y se convierte en modelo emocional y promotor emocional del grupo-clase.
        El profesor como modelo emocional, el cual promoverá el aprendizaje sobre cómo percibir y comprender las emociones producidas por las interacciones sociales, cómo expresar emociones de manera regulada controlando los implusos. Y el profesor como promotor emocional, el cual es capaz de establecer un clima emocional positivo, basado en la transmisión de emociones como alegría, seguridad y confianza, que favorezca y oriente la toma de decisiones del alumnado. Este aprendizaje emocional permite el establecimiento de vínculos de amistad, cooperación, solidaridad y relaciones interpersonales más adaptadas que mejoran la convivencia entre las personas.

Lcdo. Elias Gil

Lcdo. Eliezer Graterol

Universidad "Rómulo Gallegos"
Decanato de Post Grado
Especializacion en Docencia Universitaria
Núcleo Calabozo-Guárico